Meditación del imán.

14 de enero del 2016

 

Esta pequeña meditación, en realidad es un ejercicio de concentración (Dharana), son unos minutos para apartarnos de todo y todos, y centrarnos en un objeto fijo para aquietar nuestra mente y nuestro cuerpo, y por tanto, nuestra respiración, ganar capacidad de atención y objetividad. Lo podéis realizar tanto adultos como para niños.

A los niños les encanta, y saben entrar en situación rápidamente. Si les explicas el funcionamiento de un imán, sus polos positivos y negativos, mejor.

De pie o sentados, con nuestra espalda erguida pero sin tensión, tomaremos en primer lugar consciencia de nuestra postura, los pies bien apoyados en el suelo (se puede hacer también sentados en flor de loto (Siddhasana).

Colocaremos nuestras manos juntas por su cara interior delante del pecho, como para rezar, de hecho es el mudra (gesto) de la oración (Anjali mudra).

Cerraremos los ojos, haremos un par de respiraciones profundas.

Pondremos ahora nuestra atención en nuestras manos que están pegadas la una con la otra,  como si fueran dos imanes, enganchados, por sus polos positivos.

Empezaremos a experimentar intentando separar ambos imanes, ambas manos, y la sensación que vamos a encontrar es de que cuesta separarlas, ya que ambos imanes (manos) se atraen con fuerza. Poco a poco se van separando, sintiendo en el proceso ese campo magnético que generan los imanes.

Cuando hayas logrado separarlas hacia los lados, no más allá donde acaba nuestro pecho, empezarás a sentir lo que pasa al querer que nuestros imanes (manos) se junten, pero esta vez, los polos serán opuestos, así que el campo magnético de nuestros imanes impedirán que se junten. Lo iremos intentando hasta lograr enganchar un imán (mano) con el otro.

Al llegar al punto de inicio, nuestras manos (imanes) se fundirán la una dentro de la otra, como si fuera una sola mano las que tenemos.

Finalizaremos con un par de respiraciones profundas, y si queremos podremos dejar los brazos estirados al lado del cuerpo, con las manos relajadas mirando hacia delante, o mantenerlas relajadas sobre el regazo.

Es un muy buen ejercicio de concentración, para todas las edades, solo tenemos que cambiar el lenguaje dependiendo del grupo. Investigad sobre lo que habéis notado entre las manos, que sensaciones hemos tenido, como estamos al acabar el ejercicio… Disfrutadlo.

Om Shanti (Paz infinita)

Marga Martin