Yoga en familia. El despertar de la grulla.

9 de septiembre del 2017

Falta poco para que entre el otoño, y con él, todo el paisaje, los arboles y la fauna empezarán a deshacerse de sus vestidos de verano, para preparar el invierno interiorizando para resurgir con fuerza en la primavera. Pasea por los bosques y observa como la naturaleza, siempre tan sabia, se deshace de lo que ya es viejo, lo que ya no sirve, sin juzgar. Hojas que caen, hierva que decrece, animales que afanosos recopilan alimento… invitación al retiro y descanso.

De pie, con los pies juntos y los brazos a los costados, cerrad vuestros ojos, por unos instantes sentid vuestro cuerpo como parte integrante del bosque, el suelo bajo los pies, el aire que acaricia vuestra cara, la presencia de vuestra familia alrededor.

Imaginad que sois un ave, que está atenta al amanecer, atenta a sentir el comienzo de un nuevo día.

Eleva los brazos por los costados hacia arriba y hacia afuera, al mismo tiempo que vas llenando tus pulmones de aire, como si tus brazos fueran las alas de ese pájaro que has imaginado, de una grulla a lo mejor…

Retén el aire en tus pulmones por un instante, abriendo bien el pecho hacia fuera. Al exhalar flexiona tus piernas e inclina tu cuerpo hacia delante, como si quisieras sentarte en una silla, y lleva tus brazos a cruzarlos y a apoyarlos sobre tus piernas.

Vuelve a inspirar mientras llevas uno de tus brazos hacia arriba, hacia el cielo, mientras que tu tronco le sigue haciendo una ligera torsión hacia el mismo lado. Mírate la mano con enegía reteniendo un instante el aire en tus pulmones.

Al exhalar baja el brazo a llevarlo otra vez sobre tus piernas y haz lo mismo con el otro brazo, hacia el otro lado, retén tu inspiración mirando con energía la mano que tienes arriba, sintiendo la torsión de tu cuerpo, liberando de tensión la espalda, revitalizándo tu columna vertebral. Exhalad al volver a colocar el brazo sobre vuestras piernas y volviendo a desplegar vuestras alas, vuestros brazos, levantaos hacia arriba volviendo a abrir bien el pecho y reteniendo aire en los pulmones.

Exhalad y plegad vuestras alas al lado del cuerpo, sintiendo al igual que los pájaros, cómo vuestro cuerpo está despierto y listo para ¡VOLAR! y empezar el día con vitalidad.

Realizádlo varias veces, las que sintáis.

Excelente para empezar el día en el aula o para cambiar de actividad.

Feliz otoño. Om shanti.

Marga Martin