Estoy en casa. PRATYAHARA.

8 de abril del 2016

 

PRATYAHARA (la abstracción de los sentidos) es el sexto escalón de la escalera de Patañjali*, el que precede a DHARANA (concentración).

Abstraernos de los sentidos oído, vista, olor, gusto y tacto, a través de la práctica de Yoni Mudra, nos permite descansar de la gran cantidad de estímulos externos a los que estamos sometidos, directa o indirectamente, a lo largo del día. Nos da un espacio para conectar con nosotros mismos al liberarnos de los sentidos, como si bajásemos la iluminación nuestra habitación para poder descansar.

En Pratyahara abrimos el camino a centrarnos en nosotros para después poder percibir con mayor claridad y serenidad. La mente no se dispersa, después de su práctica podemos encontrar respuestas más claras.

Podemos practicarlo siempre que queramos o necesitemos. Es una buena práctica para realizar con niños, ellos tampoco se salvan del bombardeo de impresiones, por no decir de los grandes retos a los que diariamente están obligados a enfrentarse, aparte de los propios del crecimiento. La iluminación de las aulas excesiva o deficiente, que les carga. Ruidos de mobiliario, voces…. Les permitimos entrar en casa! como la tortuguita que cuando tiene necesidad esconde sus patitas y cabecita para descansar.

Para ello nos sentaremos cómodamente, con la espalda erguida, alzaremos los brazos flexionando por los codos que quedaran en alineados con los hombros. A continuación prestaremos por un momento atención a los sonidos, primero desde los que se oyen más lejos hasta llegar a los sonidos más cercanos. Luego pondremos los dedos pulgares de nuestras manos en los oídos, tapándolos y aislándonos así de los sonidos.

A continuación, prestaremos atención a la vista, a lo que podemos visualizar en ese momento. Cerraremos los ojos y suavemente apoyaremos los dedos índices sobre los parpados, nos abstraemos de la visión.

Seguidamente, prestamos atención a cualquier tipo de olor que podamos sentir en ese momento. Y colocaremos los dedos corazón en la base de los orificios nasales, tapando la mitad de estos, pudiendo sentir un flujo de entrada de aire.

Prestaremos atención al gusto, a la cantidad de saliva que tenemos en ese momento, puedes tragar un poco de ella, y seguidamente pondrás los dedos anulares sobre la comisura de los labios.

Y por último, pyonimudraondremos los dedos meñiques sobre la piel, allí donde lleguen, sin forzar, suavemente.

En esta posición, manteniendo la espalda erguida al igual que los hombros y brazos, permaneceremos unos minutos, siendo muy conscientes de nuestra respiración. Al principio sentirás el contacto de tus dedos en la cara, sobre la piel, pero al cabo de unos pocos instantes se irá reduciendo. Es posible que también sientas un poco de cansancio muscular de brazos y espalda, pero eso irá pasando con la práctica ya que irás fortaleciéndolos.

Cuando creas que has tenido suficiente, desharás la postura, retirando los dedos uno por uno desde el meñique, tacto, hasta el pulgar, oído. Descansa los brazos y manos sobre tu regazo y espera unos segundos más para abrir los ojos. Haz una inspiración profunda, y poco a poco vuelve a integrar tus sentidos. Sentirás tu cara fresca, descansada, tu mente serena.

Disfrútalo. Om Shanti.

Marga Martin

*Patañjali fue un sabio que vivió entre 500/200 años A.C. El Sabio Patañjali es considerado el Padre del Yoga, gracias a sus enseñanzas y a su sabia recopilación de estas, podemos hoy seguir aprendiendo del yoga.