Conversaciones entre YO y SOY

12 de mayo del 2021

 

YO.- A veces creo que no vale la pena nada de lo que realizo…

SOY.- ¿Qué te hace pensar que no vale la pena?

YO.- No sé, es como si, no llegara nada al otro lado, es decir a los demás… Dar clases de yoga a adultos y a niños, aportar a través de mis clases una visión de uno mismo diferente, con la que poder afrontar sus vidas con más coherencia hacia ellos mismos, ofrecer herramientas que ayuden a descargar sus mochilas y puedan cuidar mejor de su salud física, mental y emocional. Es como si al salir por la puerta, el beneficio de todo lo practicado, se esfumara en cuestión de minutos.

SOY.- Eso no depende de ti, tu ya les has indicado el camino, son ellos los que deben poner su interés en seguirlo para encontrar una mejor manera de llevar sus vidas. No olvides, que en la situación actual, con la gran cantidad de improntas negativas a la que estamos expuestos, se hace difícil salir del torbellino y mirar con más claridad.

YO.- Sí, lo sé, pero aún así, sigo albergando esa sensación, incluso, hasta he pensado en tomarme una excedencia y tal vez volver a empezar unos meses más adelante, donde esta sensación quizás, se haya transformado en otra energía. El ver que hay miedo inconsciente a respirar, a veces me supera.

SOY.- Debes mirarte a ti misma también. Realizar todo este esfuerzo en mantener y en mantenerte al frente de un espacio tanto físico como digital, para poder hacer llegar a las personas que incondicionalmente se han quedado cerca de ti, el beneficio que el yoga y la meditación les aporta, tan necesario en estos días, esto ha sido también un gran desgaste para ti, todo y realizándolo de manera incondicional, eres persona antes que profesora, y como tal, también estás sujeta a que te afecten esas emociones, y está bien, debes escucharlas y atenderlas, de otro modo, no podrás seguir en el camino.

YO.- Lo hago, aunque me cuesta. A veces creo que, como muchos otros profesores o terapeutas, caigo en la creencia de que debo mantenerme dando ejemplo de bienestar, aún cuando no lo estoy, y lo que hacemos con esto, sin querer, es falsificar aquello que realmente queremos transmitir, precisamente esa unión, esa coherencia con el cuerpo, la mente y el espíritu, que no tiene por qué ser siempre ideal. De nuevo, imágenes vendidas sin sentido, de lo que debe ser un profesor o terapeuta, sólo por que está al servicio de la salud de la persona. Como los cánones de belleza que dictan una serie de condiciones para estar en lo correcto, medidas, peso, ropa, etc. También me he encontrado con lo que se supone debe de ser un profesor de yoga…

SOY.- Delgado, vegetariano, contorsionista, con una sonrisa imborrable, siempre muy puesto en todos lo métodos y corrientes espirituales, …

YO.- Ja, ja, ja, ja, ja,… pues sí, me has hecho reír. Yo siempre intento escapar de todo eso, creo que es irreal. Para mi, Yoga y meditación, puede ser para todos, da igual la condición física, sexo, edad… Cada cual con aquello con lo que ha venido a trabajar, cada día diferente, porque cada día estamos diferentes, y poco a poco, evolucionando…

SOY.- ¿Y con lo niños? ¿También tienes esa sensación? ¿crees que se olvidan pronto de lo experimentado en una clase?

YO.- No, con ellos es diferente. Constantemente veo en ellos su evolución, integrando todo lo que experimentan de una manera natural. Me emociona ver que, en su día a día, son capaces de poner en práctica lo que en clase han experimentado y que les ayuda. Vienen cada semana, incluso en confinamiento, conectados online para compartir con los demás un tiempo de práctica, donde siguen descubriéndose. Me alegra ver como después de un tiempo, agradecen y aprecian tiempos de silencio en meditación, entre respiración y respiración al mantener una asana, con sus caras serenas y agradecidas.

SOY.- Al igual que los adultos, sólo que los adultos, se olvidan de ser niños. De creer, de abrazarse, cantarse, mirarse en los espejos y sonreír.

YO.- Cierto, y al olvidarnos, dejamos de reír, soñar, imaginar, crear, respirar y jugar con la vida.

SOY.- Sé una niña, ríe y sueña, para seguir creando y creciendo…

YO.- Jugando, conociendo, experimentando y evolucionando por el camino de la vida. ¡Bendito regalo para seguir adelante!

YO SOY

Marga Martin