No sé exactamente a dónde llegan las palabras cuando se pronuncian en silencio. No sé si se disuelven en el aire… o si encuentran el camino hacia ese otro plano donde la forma ya no es necesaria.
Aun así, escribo…
No como quien busca respuestas inmediatas, sino como quien se sienta en quietud y recuerda. Porque hay algo en mí —más profundo que el pensamiento— que sabe que no existe una verdadera separación.
El Atman reconoce al Atman.
Os he escuchado en susurros ajenos, en mensajes que no me pertenecían, en presencias que pedían ser nombradas… y a veces, olvido lo que significa hablaros desde mí.
Hoy no soy puente. Hoy no traduzco. Hoy simplemente… soy.
Y desde ese lugar, os pregunto:
¿Se siente la paz como un océano sin orillas? ¿Se disuelve el dolor cuando el alma recuerda quién es? ¿O seguimos, de algún modo, aprendiendo incluso después de cruzar?
Hay días en los que vuestra ausencia pesa como lo humano: concreta, inevitable. Pero hay otros… en los que todo se aquieta, y entonces lo sé… no os habéis ido.
Maya (la ilusión de la separación) se vuelve tenue por un instante, y en él, os siento. No como algo lejano, sino como una presencia que respira en el mismo espacio que yo, aunque no pueda verla.
Ya… la muerte no es una despedida. Es un tránsito. Un cambio de forma en este viaje antiguo del alma, que olvida para poder vivir… y recuerda para poder regresar.
He visto el amor permanecer más allá de todo. Transformarse, expandirse, sostener. He sentido cómo sigue actuando, como un Dharma silencioso que no necesita cuerpo para existir.
Y entonces dejo de resistirme.
No escribo para alcanzaros. Escribo porque, en algún nivel, ya estamos unidos.
Si esta carta cruza ese umbral invisible, que no llegue como palabras, sino como vibración. Como ese reconocimiento íntimo que no necesita explicación.
Tat Tvam Asi. Tú eres eso. Yo soy eso. Y en esa verdad, nada se pierde.
Seguiré aquí, entre dos mundos, aprendiendo a habitar el silencio sin miedo. Escuchando más allá del sonido. Recordando más allá de la memoria.
Y cuando el velo se disuelva por completo…no habrá encuentro, porque nunca hubo separación, con todo lo que fui, con todo lo que soy, y con todo lo que, en esencia, siempre seré.
Om Shanti (infinita paz).
Marga Martin